Pesca industrial y artesanal celebran la sostenida recuperación de los recursos

El reporte muestra además, que existe un denominador común entre los recursos que mejoran: todos ellos están sujetos a licencias transables de pesca o (permisos especiales de pesca (PEP).

Jurel, el bacalao y otros re Huso clave para la actividad pesquera mejoraron su condición durante 2019, según lo reveló el último informe anual elaborado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca).

El reporte muestra que cinco pesquerías emblemáticas progresaron en su condición: anchoveta (entre Arica-Parinacota y Antofagasta), anchoveta (Valparaíso-Los Lagos); jurel (Arica-Parinacota y Los Lagos), bacalao de profundidad (Arica-Parinacota-Latitud 47* Sur), y bacalao de profundidad. “Este informe anual trae buenas noticias y demuestra que están bien encaminadas las distintas medidas que Subpesca viene aplicando en el tiempo para permitir la recuperación de las pesquerías”, afirmó el Subsecretario de Pesca y Acuicultura, Román Zelaya.

El reporte muestra igualmente que existe un denominador común entre los recursos que mejoran: todos ellos están sujetos a LTP (licencias transables de pesca) o PEP (permisos especiales de pesca), dos fórmulas de administración establecidas por la ley.
Los recursos en la peor categoría (colapso o agotamiento) disminuyeron de ocho a cinco.

Y una de las recuperaciones más notorias corresponde a la anchoveta (Arica y Parinacota-Antofagasta) que salió de la condición de sobreexplotación, pasó a plena explotación y ahora se encuentra subexplotada. Entre las pesquerías que mantienen su estatus, se cuenta una esencial para el sector artesanal: la merluza común, que si bien aún permanece en rango de sobreexplotada desde un punto de vista técnico, continúa exhibiendo fuertes indicios de recuperación, tras salir del agotamiento o colapso.

Así, su cuota de captura aumentó por segundo año consecutivo, y en 2020 fue un 20,1 % superior a la de 2019. “Son buenas noticias para la pesca industrial, para la sostenibilidad de los recursos pesqueros del país y para el trabajo de miles de chilenos que laboran en barcos y fábricas de nuestro sector”, dijo Macarena Cepeda, presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros, Asipes.

La ejecutiva destaca que, de acuerdo al Informe, el jurel presenta una biomasa desovante con tendencia los últimos 5 años, alcanzando para el 2019, niveles la biomasa al rendimiento máximo sostenible (RMS). “En términos simples esto quiere decir que este recurso ha recuperado su capacidad de reproducirse adecuadamente, que el volumen de sus capturas es sostenible y que las prácticas, cuidados y aprendizaje que la pesca industrial ha implementado sobre este recurso han sido exitosos”.

Monserrat Jamett Leiva, jefa de Sustentabilidad de Asipes detalló que otros recursos como la merluza común se mantienen en estado de sobreexplotación, pero entregando datos alentadores de recuperación, “lo que se confirma por una mejora relativa de las tallas medias en las capturas y en los rendimientos de la pesca industrial. De hecho, el crucero de evaluación directa realizado en agosto de 2019 también muestra signos de un proceso de recuperación”.

Sin embargo, dijo que este recurso se encuentra fuertemente afectado por pesca ilegal que realizan algunos grupos de pescadores artesanales, entre las regiones de Valparaíso y Maule. “Mientras eso siga será muy difícil recuperar la pesquería”, aseveró. Respecto de la sardina común -materia prima central para la producción de harina y aceite de pescado y que se encuentra en estado de Plena Explotación, con una biomasa total una tendencia creciente, Jamett, señaló que “esto es muy relevante para el sector artesanal que concentra casi el 80% de la cuota de este recurso a nivel nacional y que es vendido a la industria pesquera, con retornos para el mundo artesanal por casi US$80 millones anuales”.

Para el presidente de la Federación Regional de Pescadores Artesanales de Biobío, Hugo Arancibia, la mejoría de algunas de las pesquerías les deja contentos. Destacó que de las 27 pesquerías que estaban en condición de colapsado o de sobre explotación, hay 26 que presentan un mejoramiento extraordinario que va en la línea correcta, de tener recursos bastante más sanos y potencia la posibilidad de hacer un buen trabajo. “Creo que esto es meritorio de la Ley de Pesca y Acuicultura de 2013 y principalmente, a la creación de los comités científicos que han ido elaborando propuestas extractivas desde el punto de vista de la asignación de cuotas en base a las reglas biológicas y no en base a una situación económica y social, con todos los costos que esto conlleva”. Finalmente, Arancibia sostuvo que “después de tener tan malas noticias, esta es una noticia que augura un buen momento que hay y que hay que insistir a la Subpesca a que siga trabajando en la misma forma; que las cuotas de captura sigan siendo establecidas cada año, designadas por el comité científico porque eso nos hace mantener una cuota precautoria, pero por sobre todo nos permite hacer frente a la posibilidad de tener una muy buena sustentabilidad en los próximos cinco años”.

El reporte funciona como un “barómetro” que aporta señales acerca de la condición en que se encuentran distintos peces, crustáceos, moluscos y algas sobre los que opera el sector pesquero, tanto artesanal como industrial.De los 27 recursos cuya situación se evalúa anualmente, el informe revela que en 2019,26 de ellos mejoraron o mantuvieron su condición respecto del año anterior.

Fuente: Diario El Sur